Puso al Betis en órbita con sus goles y su importancia en aquel equipo mágico que ganó la Copa del Rey y se clasificó para la Liga de Campeones sólo fue ponderada cuando se lesionó de gravedad en la visita del Chelsea a Heliópolis. Aquel día empezó una pesadilla para el beticismo que no cesa, y que ya es insufrible. Ricardo Oliveira volverá el próximo fin de semana a Sevilla para vestir la camiseta del Real Zaragoza en el estadio Manuel Ruiz de Lopera y es desde ya la gran amenaza inminente. Se le teme porque aquí se conocen bien sus virtudes y porque sería extremadamente doloroso que el brasileño hurgara en la tremenda herida por la que se desangra actualmente toda la hinchada albiverde. Una catástrofe.
Ricardo viene a defender lo suyo, y con uñas y dientes aunque no quiera el mal para el Betis. Está cedido por el Milán al Real Zaragoza y en el equipo maño está tratando de recuperar su prestigio y revalorizarse de nuevo como futbolista de elite para buscar, entre otras cosas, su regreso a la selección brasileña. Tanto es así que su hambre de gol le está costando incluso críticas y enfados en su propio equipo, ya que Diego Milito, goleador y estrella del cuadro maño hasta la llegada de Oliveira, no ha ocultado su malestar por lo que él entiende como egoísmo de su compañero a la hora de mirar a la portería contraria. El domingo pasado, sin ir más lejos, Milito exteriorizó sobre el campo un monumental enfado con el brasileño después de que éste malograra una ocasión ante un solo defensa del Valladolid por disparar y no cederle la pelota, y desde ese momento se apreció que D'Alessandro y Aimar, compatriotas de Milito, apenas combinaban con Oliveira para buscar siempre al otro punta. Esta jugada levantó las iras también de la afición zaragocista, aunque Ricardo abrió el marcador y las aguas volvieron a su cauce. El ex ariete bético suma ya seis tantos y Diego Milito lleva cinco, aunque tres de ellos los ha conseguido de penalti. Es lógico pues el recelo del argentino, que ha visto cómo su protagonismo en el equipo ha menguado con la llegada de un jugador del nivel de Oliveira. Con su talante habitual, Ricardo no tuvo inconveniente en referirse a la citada jugada y dijo que «esto puede pasar. Uno se puede equivocar al intentar una acción individual pero sin ninguna ambición y sin el hecho de no quererle pasar el balón al compañero. Sé que me he equivocado pero esto puede ocurrir. Creo que no hay que darle tanta importancia y lo más importante es seguir el camino del equipo». No obstante, añadió que entiende a su compañero y que él mismo podría haberse enfadado en sus circunstancias. «A lo mejor yo también estaría molesto, pero yo me expreso de otra manera porque cada uno lo hace de formas diferentes. No hay ningún problema. Cuando no meto goles vienen las criticas —continuó—. Hay veces que a los delanteros se les critica cuando no meten goles porque se dice que tendrían que ser más egoístas y cuando los meten se suele decir lo contrario. Son cosas del fútbol y ya estoy acostumbrado. Siempre va a pasar».
Dicho esto se refirió a su relación con Víctor Fernández y dijo que no cree que la jugada comentada fuera el motivo de sus sustitución el domingo. «Respeto las normas y las ideas del entrenador. Jamás voy a pelear con mi jefe por eso ni tampoco me va a afectar. Siempre tengo muchas ganas de jugar aunque sé que hay otros compañeros que también quieren aportar cosas y lo que hago es seguir trabajando porque he cogido la forma física y me encuentro muy bien en el campo». Y su ex equipo Ya sobre el Betis, Ricardo Oliveira se expresó con afecto. «Casi siempre hablo con mis compañeros. Ahora me toca ir a jugar contra ellos, pero soy un profesional y tengo que hacer mi trabajo. Sigo teniendo un gran cariño y respeto al Betis, pero dentro del campo defiendo lo mío. El año pasado, cuando estaba en el Milán, seguía siempre al Betis y sufrí mucho porque es un equipo que tiene que estar mucho más arriba. Esta es la segunda temporada que los béticos están sufriendo y no les deseo esto. Les deseo lo mejor y espero que salgan del mal momento, aunque no contra nosotros». A todo esto añadió que en el caso de marcar un gol en el Ruiz de Lopera no lo celebrará. Con Ricardo llegará también a Sevilla el ex técnico bético Víctor Fernández. Si gana en Heliópolis respirará y será Cúper quien quede en una situación delicada. Si pierde, el argentino cogerá aire pero él estará en la cuerda floja. Cosas del fútbol.
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