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Gabino: “Con la cabeza de Calderón habría jugado en el Madrid pero a mí no me daba para más” Imprimir E-Mail
Escrito por Roberto Arrocha   
miércoles, 11 de abril de 2007






Ha vuelto a ver la luz. Unos años con “muchos problemas” le han enseñado a ser más precavido. Gabino Rodríguez habla con el corazón, rápido, como un niño que apura el tiempo para “contarlo todo”.  Y trasmite mucha alegría mientras hace, con 42 años, balance de su vida y el Betis, “el equipo de mis amores”.

-Usted es el primer periodista que me llama de Sevilla para una entrevista en 10 años. Vivo en Ceuta, es la noche y el día comparado con Sevilla. Me considero sevillano por los cuatro costados, pero sobre todo bético, y... bueno, me he vuelto a casar, tengo dos hijos más. Aquí he hecho una familia. Hace dos años estuve de director deportivo del Ceuta, hice mis fichajes y hace cinco era el encargado del material y también trabajaba por las tardes en las oficinas del club. Ahora estoy haciendo un máster de psicología aplicada al fútbol. Tengo un programa de fútbol en Tele Ceuta, pero en directo, ¿eh?. Me saqué el bachillerato porque ahora me ha dado por estudiar. Y bueno, en mayo tendré el segundo nivel del carné de entrenador, con lo que podré dirigir a equipos de Tercera.

-¿Bilardista o menotista?

-De Clemente, yo tengo mucho de él, me identifico con su forma de ver el fútbol, con psicología. Es igual que Luis Fernández, que no ha hecho nada del otro mundo en el Betis, pero le ha dado una psicología a sus jugadores que parece que es bético desde hace 100 años. Eso impacta, la alegría, el fútbol es como ir a trabajar, si estás jodido con tus jefes es como si usted hace con mucha ilusión la portada y luego se la quitan... A mis jugadores en la selección de Ceuta cadete les enseño todo esto, pues también entreno ahora... Es de bien nacido ser agradecido.

-¿Cómo?

-Lo que yo quiero es que mis chicos no pasen por la misma tontería que yo, que tengan cuidado con las cosas, que sepan invertir, que compren sus viviendas, que no corran, que no les pase lo mismo que a mi, que cuiden el material, que tienen tiempo para todo, que cuiden la vida...

-Lo ha pasado usted muy mal...

-Una de mis virtudes siempre ha sido la de ser franco, quizás por eso me creé tantos enemigos. A mí no me ayudó nadie. Mi padre, al que quiero mucho, era analfabeto y nunca tuve una mano derecha que me hiciera reflexionar. Me engañaron. Además, yo era una persona alegre, contaba cuatro chistes y estaba todo el mundo contento. Como Joaquín.

-Pero ser alegre no es malo.

-No, no..., si yo lo veo perfectamente, pero hay personas que te esperan y te sacan 10 años después que eras un payaso. En la vida siempre hay quien te espera, un enemigo que te espera para tus derrotas. Mire, ésta es la mejor frase para el titular. Pero yo siempre he sabido levantarme, tengo que decir abiertamente que ahora no necesito dinero, que con salud me basta.

-Dice usted que le engañaron, ¿quién lo hizo?

-El círculo de personas que me rodeaban... Yo lo que quiero es que quede claro que  nunca he sido un golfo. He sido una persona honrada y ni bebo, ni fumo..., ni nada de nada. Lo que he hecho es lo que hace un joven de 20 años. A mi me decían que fuera a una sala de fiesta, a entregar un trofeo a no sé quién... Los que me llevaban eran los mismos que luego me criticaban.

-Pero usted podría haber dicho que no.

-Mire, yo no tenía la madurez adecuada, cuando pensaba en ese momento que sí la tenía. Si yo hubiese tenido la cabeza de Calderón, por su mentalidad y su madurez, o hubiera tenido un representante..., pero de los buenos, de los que no te engañan, yo podía haber sido jugador del Real Madrid. Yo no le envidio nada a Joaquín, lo digo en voz alta... Y como él, le digo que no he visto a ningún jugador en los últimos 30 años. Antonio Biosca y Antonio Benítez siempre serán el escudo del Betis mientras yo viva, pero después, Joaquín. Y le digo que no le envidio porque el cambio de ritmo que yo tenía y la velocidad era de primer nivel. Y técnicamente era muy bueno, lo que pasa es que la cabeza no me daba para más. (Se queda callado un segundo que se hace eterno). Lo he pasado muy mal, terriblemente mal. Además, con un cartel malo, malo, malo en Sevilla... Hoy en día, gracias a Dios, tengo cuatro hijos maravillosos. Hablo mucho con ellos, nos sentamos a comer..., y me pongo a llorar. Le he echado dos pares de narices a la vida, tenía en contra a muchísima gente de Sevilla, con un cartel muy malo, y eso destroza a cualquiera. Hay una frase muy buena que me enseñaron mis amigos en Ceuta y me viene muy bien... Cuando la voz de tu enemigo te acusa, el silencio de tu amigo te condena. Eso me pasó a mí en Sevilla.

-Está decepcionado.

-Es que el mismo beticismo..., yo esperaba que me echaran una mano, yo creo que la gente debería comprender que cualquier jugador que haya representado esa camiseta se merece un respeto. Yo he jugado en el Betis por dos pesetas y el señor Lopera lo sabe... De verdad, ayudaría a cualquier jugador que pasara por los momentos que yo he pasado... Hablo con Márquez, Gordillo, Roberto Ríos, Cuéllar... y todos están bien y me alegro..., pero si necesitaran algo de mí lo iban a tener. Esa es la grandeza de haber vestido la camiseta del Betis, en los momentos malos... El club nunca me llamó, ni una llamada ni siquiera desde que me fui. El único que se portó un poco bien conmigo fue Lopera, que me dijo que él quería que siguiera en el equipo pero que debía convencer a Kresic. Manolo Castaño me llama ahora a menudo y tiene mucho interés en que vuelva para los escalafones inferiores.

-¿Y por qué no lo hace?

-Porque tengo la ilusión de vivir como entrenador.

-¿Y el Centenario?

-No he recibido ninguna llamada, no sé si harán algo... Hoy por hoy tengo una vida maravillosa, con cuatro hijos maravillosos, y no necesito ni un céntimo de nadie. Desde hace tres años estoy bien en lo económico... Espero que esto sirva de algo. Que los  futbolistas que estén empezando sepan que si no hacen las cosas bien, luego les puede tocar vivir  un infierno. Luego hay una selva. El fútbol dura 10 años, pero es que después hay muchos, muchos años más. Yo no me tengo que callar, a mi me da pena la gente que lo está pasando mal y se calla; a mí me da igual: no señor, si usted está pasando necesidades salga a la calle y pida ayuda, pedir ayuda es de valientes. Esta entrevista la pone usted en el Canal Sur y da la vuelta al mundo. Es que le estoy hablando con el corazón. Hoy no hace falta que me llame nadie, tengo mi casa, mi familia, quizás tengo hasta más porque lo valoro. Mire, a mí hace ocho años se me hizo de noche y no tenía nadie al lado. Cuando no encuentras salida, cuando la vida te da un golpe fuerte, lo ves todo negativo. Y apareció mi mujer, que me ofreció sus brazos y sus pies y se lo agradeceré mientras viva. No me conocía de nada y me lo dio todo. Hoy, todo lo que mi mujer me pida y esté a mi alcance, se lo daré. Ella me abrió el día.

-Ha sido un placer hablar con usted, Gabino.

-Ya ve, con mi edad ya es difícil que me coja el toro. Aunque venga la cuadrilla de Osborne no me coge. Muchas gracias por acordarse de mí, de verdad, me ha hecho mucha ilusión. 

 

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