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Escrito por Roberto Arrocha
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Viernes 25 de Mayo de 2012 17:03 |
 —Jorge Otero no paraba de decir: «¡Que el míster se ha tragado el silbato, que el míster se ha tragado el silbato!».
—¿Qué sucedió?
—¡Uff! Estaba lloviendo a mares en la ciudad deportiva. Y como el campo en el que entrenábamos estaba inundado… pues nos tuvimos que ir al del filial, ese que está justo al lado. Lo curioso es que las sesiones de trabajo siempre las llevaba Valdecantos, pero ese día, Griguol, no me pregunte la razón, se vino con nosotros. Y dijo que el campo estaba ideal para jugar unas pachanguitas. Y así lo hicimos. Pero claro, nadie se podía imaginar que Pepe Gálvez iba a hacer lo que hizo… Llegó un momento en que el tío cogió el balón y se dio la vuelta para tirar a su propia portería, fíjese, ¡a su propia portería! Y lo hizo con una fuerza descomunal. Yo lo estaba viendo y me quedé loco. Y claro, pasó lo que nadie quería. Al darse la vuelta para atrás el que estaba colocado justo al lado, a dos metros, era Griguol. ¡Uff! Se llevó un pelotazo increíble. Iba con su gorrita, con su silbato y salió volando. Pero literalmente, volando. Y terminó «aterrizando» en un charco. La gorra acabó en otro charco y el silbato desapareció. Y por eso Otero estaba asustado con lo del silbato…
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Escrito por Roberto Arrocha
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Viernes 11 de Mayo de 2012 08:10 |
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—Mi mujer ha montado un despacho de abogados y le ayudo con algunas cosas; con la captación de clientes, cualquier cosa que pueda hacer... El despacho se llama R&R. Póngamelo, por favor.
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Escrito por Roberto Arrocha
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Viernes 27 de Abril de 2012 08:14 |
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—Acababa de llegar al Betis, Alexis se me acercó y me dijo: «Me han dicho que tú eres muy valiente y muy gracioso». Lo miré y le respondí: «Y a mí que a ti te gusta mucho apostar». Pues acabamos al poco haciendo algo increíble... Fuimos a cenar al restaurante La Isla con Lopera, con el míster, que era Serra Ferrer, y toda la plantilla. Estábamos en una mesa de esas largas y dio la casualidad de que el presidente y el entrenador se sentaron en una esquina y Alexis y yo en la otra. Me acordé de la conversación que habíamos mantenido unos días antes y se lo dije: «Alexis, ¿cuánto te juegas si soy capaz de meterme por debajo de la mesa y pintarle, mancharle los zapatos a Lopera y Serra?». Claro, se creería que no lo iba a hacer. Pero lo hice.
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Escrito por Roberto Arrocha
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Jueves 12 de Abril de 2012 22:30 |
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-Nos fuimos de vacaciones a Tenerife y mis padres pensaron en quedarse para siempre. Nos volvimos a Roma, pero después sí se decidieron: "nos vamos a vivir a Tenerife". Yo tenía seis años. Empezamos a vivir en el Puerto de la Cruz. Recuerdo que mi padre, para que me ilusionara con la llegada a la isla, me regaló unas botas de fútbol con tacos de aluminio. Así empecé a ir al colegio. Por lo visto tenía a los profesores locos; claro, normal, iba de un lado para otro con las botas y arañaba todo el suelo.
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Escrito por Roberto Arrocha
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Jueves 15 de Marzo de 2012 23:28 |
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—La profesora siempre terminaba por quitarnos el balón en el colegio. Con los pelotazos que dábamos no me extraña que lo hiciera. Y, claro, al final se nos ocurrió jugar al fútbol con una piedra. Lo recuerdo perfectamente. El problema fue un día... cuando un amigo cogió la piedra y la tiró al aire con tan mala suerte que me dio en la cabeza. Me hizo una brecha. ¡Uff! Empezó a salir sangre y me fui corriendo a casa. A mi madre casi le da algo. Se llevó un susto impresionante. Yo no sabía qué le pasaba, parecía enfadada, pero ahora la entiendo.
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